Ulpiano Checa

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Ulpiano Checa (1860-1916) es uno de los pintores europeos más importantes de finales del siglo XIX y principios del XX y una de las firmas universalmente más conocidas, prestigiosas y cotizadas de su época.

uchecaNació en Colmenar de Oreja (Madrid). Se formó en la Real Academia de San Fernando de Madrid. En 1880 participó en la fundación del Círculo de Bellas Artes. En 1884 ganó plaza de pensionado de número en Roma. En estos años realizó dos de sus obras más importantes: “La Ninfa Egeria dictando las leyes a Numa Pompilio” (Museo del Prado) y “La invasión de los bárbaros”. Con este lienzo consiguió la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en 1887 y la segunda en la Internacional de Viena de 1888. Tras concluir su período de pensionado en Roma, viajó a París.

En 1890 se casó con la francesa Matilde Chayé. Fijó definitivamente su residencia en Francia (París y Bagnères de Bigorre). Este mismo año consiguió la tercera medalla en el Salón de París con su obra “Carrera de carros romanos”, que le abrió definitivamente las puertas en el mercado parisino y con la que obtuvo un rotundo reconocimiento internacional.

Expuso regularmente en los salones de París (Salón Oficial en los Campos Elíseos y Sociedad Nacional de Bellas Artes en el Campo de Marte) y en otros provinciales. Envió obra a España, a Bélgica, Alemania, a Brasil, Argentina y a Estados Unidos (donde obtuvo medalla de oro en Atlanta en 1895 con “La Naumaquia”). Simultáneamente expuso en galerías privadas.

En 1895 realizó una exposición individual en la prestigiosa sala Georges Petit de París, que consolidó su ya incontestable prestigio.

En uno de sus dos viajes a Argentina pintó el retrato ecuestre del presidente de la República, el General Mitre. En Uruguay conoció a Zorrilla de San Martín, para quien realizó las ilustraciones del “Tabaré”. Viajó en varias ocasiones por el norte de África, volvió a recorrer Italia y casi todos los años regresaba a Colmenar de Oreja para visitar a sus amigos y familiares.

En todos sus viajes se inspira, pinta y vende. Porque Ulpiano Checa tuvo la habilidad de buscar, acudir y estar en los lugares donde nacía, se desarrollaba y se vendía el arte.

A lo largo de su trayectoria recibió múltiples premios. En España fue condecorado con la Orden de Carlos III, en Francia con la Legión de Honor y en Túnez con la Orden de Nichan Iftikhar.

checaperfilTrabajó todos los géneros pictóricos, desde el retrato a la pintura costumbrista, pasando por un nuevo concepto del orientalismo. Pero, sobre todo, fue reconocido por sus pinturas con asuntos de historia en las que, como en toda su extensa obra, incorpora elementos academicistas, postrománticos, impresionistas, luministas, expresionistas y hasta cubistas. Es, por tanto, un artista integrador, con estrechas relaciones con los grandes artistas de las emergentes vanguardias, que consigue fundir en su obra los hallazgos y los conceptos de todos los “ismos”.

La literatura, como la música, fue, por lo demás, su principal fuente de inspiración. Con una imaginación desbordante, llevó al lienzo las novelas históricas más célebres del momento. Inició esta serie con “Carrera de carros romanos” (tercera medalla en el Salón de París de 1890) donde reprodujo un extracto de la novela “Ben-hur” de Wallace. Más tarde, inspirado en la novela de Bulwer-Lytton, realizó “Los últimos días de Pompeya” (medalla de oro en la exposición universal de 1900); y posteriormente “Vinicio corriendo hacia Roma en llamas”, extracto del Quo Vadis? de Sienkiewicz.

Las escenas de la era contemporánea son menos frecuentes. Pero “El barranco de Waterloo” se inspira en un fragmento de “Los miserables” de Víctor Hugo.

Son, en general, escenas muy narrativas, no exentas de cierto simbolismo, en las que se interesa por la minuciosa recreación de los ambientes, de los elementos arquitectónicos y del vestuario, con un dinamismo y un trabajo de perspectiva fuera de lo común. El manejo de las multitudes y la novedosa colocación de su punto de visión nos anticipan los encuadres cinematográficos. Ulpiano Checa tenía el pincel que filmaba.

Ulpiano Checa trabajó con igual éxito en otras artes plásticas. Hizo escultura (“Don Quijote”, “El correo del Zar”..), ilustró libros (“El Generalife” de Astruc y “Tabaré” del uruguayo Zorrilla de San Martín), realizó carteles publicitarios, alguno de ellos en colaboración con Mucha; pinturas murales (el declarado monumento nacional de “La gare de Lyon”) y participó en m o n t a j e s t e a t r a l e s como diseñador de escenografía y vestuario.

Gracias al estudio de la extensísima documentación de la época sobre su obra, podemos afirmar hoy que Ulpiano Checa fue considerado y tenido como un gran maestro, querido, admirado y reconocido en todas las instancias. Virtuoso dibujante, verdadero artesano e incansable trabajador de las bellas artes, fue tragado por la historia tras su temprana muerte ocurrida en plena Gran Guerra. Pintor francés para España, se anticipó en muchos lustros con su pintura a la de otros pintores españoles que, como Sorolla, gozaron del apoyo oficial español que Checa nunca buscó.

Las escenas romanas de Ulpiano Checa han servido de inspiración a los cineastas de Hollywood, que llevaron a la pantalla “Ben-hur”, “Quo Vadis?” o “Los últimos días de Pompeya” basándose o tomando como referencia los cuadros de Ulpiano Checa. La obra de Checa, en grandísima medida, ha determinado la visión que hoy tenemos del mundo romano.

Murió en Dax (Francia) en 1916. Los restos de uno de los más grandes maestros de la pintura española descansan en el cementerio parroquial de Colmenar de Oreja.

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